Entresijos y curiosidades del trabajo de una azafata de vuelo

Casi todos nosotros hemos experimentado lo que supone convertirse en pasajero de un avión. Sin embargo, muy pocos tenemos la suerte de conocer por dentro lo que sucede como le ocurre a los auxiliares de vuelo, también conocidos como azafatos y azafatas de vuelo. Ellos lo saben todo y, en el caso de alguno, como en el de Annette Long, han decidido contar todos los secretos de su trabajo y un sinfín de anécdotas en el último número de la revista Business Insider. (https://agencia-de-azafatas.com/)

Lo primero que narra esta azafata es cómo es su trabajo en los vuelos largos. En estos, que pueden llegar hasta las 16 horas, y a pesar de lo que muchos creemos, el personal de abordo tiene tiempo para descansar con descansos cada cuatro horas en los que se relevan en funciones. Nada de móviles ni en los descansos.

En estos, aprovechan también para comer. Y sí, ellos también tienen la misma comida de avión que nosotros. Nada especial. Salvo cuando queda alguna bandeja libre de ‘business’ de ‘Primera’, que en más de una ocasión ha provocado una guerra en busca de la comida de lujo de marras. El primero que la coge, se la queda. El resto, comerá lo que todos los mortales probamos en turista.

Uno de los asuntos que más preocupa a muchos pasajeros es el de la preparación de la tripulación en caso de que algún infortunio médico requiera de atención inmediata por parte de los presentes. Cuanta Long que, a diferencia de lo que sucede en las películas, no se producen gritos en la cabina en busca de una médico entre el pasaje, sino que se hace uso del sistema de comunicación MedLink que conecta de manera inmediata a la tripulación con los médicos de tierra que les indican, en función de lo que ellos describen, cómo deben actuar. Además, poseen un desfibrilador para casos de parada cardíaca que ya ha salvado muchas vidas.

Otro de los asuntos más interesantes es el que hace referencia a qué tipo de actitudes puede provocar que se te expulse de un avión, volviendo al punto de retorno o, incluso, que obligue a un aterrizaje imprevisto a la nave en el caso de encontrarse. Así sucedería en el caso de que una persona violenta comenzara a actuar contra el pasaje o la tripulación, o de que una persona borracha perdiera los papeles.

Azafata de vuelo con sus maletas

Los secretos de los viajes en avión

En principio no con los que fuman en los baños, a quienes se les podrá denunciar al aterrizar en destino que, deben saber además, que el líquido del suelo de los baños no es “nunca agua”, si no más bien restos de otros pasajeros que han pasado antes por allí. Así que cuidado con ir descalzos.

Y es que cuenta Annette que una de las cosas más desagradables con las que les toca lidiar es con los pasajeros que, descalzos, deciden cortarse las uñas de los pies o dormir con los pies en alto, dejando un ambiente de los más desagradable. Eso sí, nada que no se recupere con un día libre de sueño total para recuperarse del jet lag como el que disfrutan cada vez que afrontan un vuelo largo.

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