Las 10 ciudades que más sorprenden a los viajeros II

Tal y como comentamos la semana pasada son muchas las ciudades que son eclipsadas por otras debido a su historia o cercanía pero que son auténticas joyas que merecen ser visitadas por todo viajero que se precie.

Vamos a repasar algunos de esos ‘otros’ destinos cargados de magia y sorpresas para los turistas que decidan desviarse de su camino para conocer más allá de lo ofrecido en las principales rutas turísticas.

Sao Paulo: Eclipsada, en este caso, por Río de Janeiro, destaca por ser el mayor centro de negocios de toda América Latina. Con una sobrepoblación que descomumal es un foco de contrastes de lo más interesante de todo el país carioca. A nivel estético, a través de sus distintos distritos es capaz de fundir el estilo colonial con los rascacielos más modernos. Y es que sus primeras construcciones datan de 1554. Centro de llegada de inmigrantes de todo el planeta posee un color especial debido a la mezcla de culturas, religiones y, quizás lo más gustoso para el viajero, tradiciones gastronómicas.

Carmen de Patagones: Al sur del sur de la provincia de la capital argentina encontramos esta agradable e inesperada sorpresa. Lo es por la conservación de su casco viejo en la barranca del río Negro, donde los vestigios coloniales se agolpan entre sus museos, bares y casas. Si puedes pasar por allí es obligatorio disfrutar de la ciudad desde el río o desde Viedma, la capital de Río Negro. Vale mucho la pena.

Ciudad del Cabo: Conocida por ser la capital cultural de Sudáfrica es quizás la ciudad más europea de todo el continente negro. No obstante los habituales y sorprendentes contrastes que se producen en este país tienen en esta ciudad una parada preciadísima. Su bello distrito portuario, su casco histórico y comercial y, de nuevo, su más que interesante oferta gastronómica la convierten en un ‘must’ para los viajeros a Sudáfrica.

Bendigo: Una de las ciudades quizás menos conocidas para los de acá arriba del continente australiano. Aunque ahora ha perdido toda su grandeza fue una de las capitales del periodo victoriana en Australia. Desde aquel momento se convirtió en un punto de recepción de inmigrantes de primer orden, con la riqueza cultura que esto supone siempre a estos territorios. Las nuevas edificaciones, la gran comunidad china y su legado con el paso de los años y sus calles arboladas son una belleza.

Dubai: Para muchos una muestra indecente de la opulencia de Medio Oriente y para otros mucho más que ostentación y excentricidad árabe. Lo cierto es que Dubai, una vez te adentras en el arroyo Dubai Creek y arribas a su casco antiguo, es mucho más que rascacielos y deportivos aparcados. Aunque la historia no es su fuerte, los vestigios de lo que fue del barrio Bastakiya de finales del siglo XIX, con patios interiores transformados en ocio, así como la antiquísima Fortaleza Al Fahidi de 1787) se unen a los focos como principales puntos de interés de este destino cada vez más importante a nivel mundial.

Las 10 ciudades que más sorprenden a los viajeros

No las ciudades más famosas son siempre las más bonitas. Existen muchas otras que, quizás porque el viajero no espera gran cosa, sorprenden a todos sus visitantes. Vamos aquí a ver algún de ejemplo de algunas de ellas, de dentro y fuera de nuestras fronteras.

Zamora: Con poco más de 65.000 habitantes destaca por su tranquilidad y por poseer uno de los mejores patrimonios románicos de la península que sus habitantes disfrutan a diario en el casco viejo de la ciudad. Asimismo, Zamora también posee edificaciones modernas que han renovado una ciudad que, eso sí, destaca por su casco antiguo. Este, calificado como conjunto histórico-artístico desde 1973, está rodeado de preciosas murallas que dibujan a lo largo una ciudad que se alza sobre una meseta rocosa conocida como la ‘Peña tajada’ bañada por del río Duero. Perfecta para conocer andando cuenta con numerosas historias con protagonistas tan ilustres como el Rey Alfonso VI o el Cid Campeador.

Teruel: Esta localidad aragones es mucho más que sus famosos amantes. Autodenominada como capital mundial de la arquitectura Mudéjar se antoja como una mezcla perfecta del románico y del gótico mezclados por una apasionante influencia musulmana en su arquitectura como sucede en sus famosas torres y en la techumbre de la Catedral, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Dejarse llevar por sus encantadoras calles y por su excelente jamón es suficiente para salir enamorado de ella.

Budapest: Probablemente la ciudad más bella de Europa, al menos de entre las menos ‘mainstream’ con permiso de Praga. La capital húngara, también conocida como ‘La Perla del Danubio’ es un lugar mágico que no se formó como la conocemos hoy en día hasta el siglo XIX uniéndose en ese momento las ciudades de Buda, donde se manejó la realeza, y de Pest, donde encontramos el distrito económico. Los enormes puentes que las unen a través del Danubio, Patrimonio de la Humanidad, su único barrio del Castillo de Buda, la avenida Andrássy, la Plaza de los Héroes y el Metropolitano del Milenio, son paradas obligatorias.

Vitoria: La ciudad menos conocida de Euskadi es otro de esos lugares que merecen una visita obligatoria. Punto estratégico tanto militar como comercial y cultural desde siempre tiene la suerte de ofrecer un casco viejo tremendamente llamativo por su conservación y su encanto que es rodeado por un histórico muro del siglo XI y sus torres de vigilancia. La arquitectura renacentista del siglo XV y su parte más moderna, unido a una gastronomía que nos pedirá quedarnos más tiempo la convierten en una joya del norte de España.

Washington DC: La capital estadounidense es quizás una de las ciudades más denostadas tanto por los propios norteamericanos como por los visitantes que curzan el Atlántico. Competir con Nueva York o Los Ángeles no solo es complicado si no que debe ser harina de otro costal. Washington, además de ofrecer todo lo que ofrecen los centros político y económicos posee muchos lugares de interés cultural y remansos de paz preciosos a orillas del río Potomac. Sus catedrales y sus museos la convierten en una ‘must’ para los que anden por la costa este estadounidense.