Razones para dejarlo todo e irte a conocer el mundo I

Dicen muchos psicólogos que el ser humano está programado genéticamente para no abandonar, salvo que la persona haya vivido en un entorno especialmente abierto a los cambios o haya trabajado duramente en su desprogramación, su zona de confort.

Algo que, sin embargo, está detrás de los casos de mayor éxito empresarial, y a menudo también vital. Y es que jugar a conservar lo que se tiene puede resultar de gran interés si se tiene mucho que perder, pero claramente contraproducente en el resto de los casos.

Sea como fuere, no hay mejor manera de ser feliz y sentirse vivo que conociendo en la medida de los posible todo el planeta, sus gentes, sus culturas y tradiciones y sus parajes naturales que quitan el hipo a través de los viajes. Y es que pocas cosas hacen más feliz al ser humano que disfrutar de unos días de asueto conociendo el globo.

Si estás pensando en cambiar tu estilo de vida y necesitas un empujón para hacerlo de forma definitiva, vamos a tratar de ofrecértelo a través de este decálogo para que, una vez acabes de leerlo, te pongas manos a la obra con la maleta.

1- Vive donde quieras, cuando quieras

Nada ni nadie te ha de retener si no quieres. Las personas que han decidido irse a conocer el mundo saben que cuando este es el único plan no hay fechas de entrada ni salida a una ciudad o un país. Sólo tus deseos determinan la duración de cada parada y la profundidad que deseas socavar durante tu estancia. Esa libertad de la que no goza el resto de personas es una de las sensaciones más maravillosas de la vida.

2- Disfruta de la temperatura que prefieras

Casi todo el mundo prefiere el calor o los climas templados a los más gélidos. Un lujo al alcance de aquellas personas que han decidido tomar el petate y echar millas es que, si lo desean, pueden vivir todo el año en la estación deseada. Sólo necesitas organizarte par despedirte para siempre de las chaquetas.

3- Trabajar para vivir, y no al revés

Vivir viajando, salvo que se sea rico, no nos llevará a poder abandonar el trabajo. Lo que sí podremos hacer, en función del coste vital de cada lugar en el que nos encontremos, es decidir cuánto trabajamos y de qué hacerlo. El que busca y pregunta, dicen que encuentra. La idea es trabajar lo justo para poder seguir viajando y disfrutando de cada parada.

4- Viajar, no turistear

Cuando uno viaja como turista con los días contados no ve las cosas de igual forma que cuando sabe que tiene tiempo para profundizar, conocer rincones no turísticos y departir con nativos de esa zona. La diferencia entre el turista y el viajero, es pues total.

5- Redescubre qué te gusta

La aventura indeterminada no es fácil. Tener que buscarse la vida en cada zona del mundo no es sencillo. Sin embargo, existen numerosas comunidades de ‘nómadas digitales’ que son imprescindibles si se quiere viajar sin billete de vuelta: El chat de NomadList, el grupo de Facebook Digital Nomad Girls, el portal de empleo remoto Remoters.net y el site de trabajo por el mundo Workaway deberás tenerlos marcados en rojo.

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