Qué debes tener en cuenta antes de contratar un seguro de viaje

Salir de la zona de confort entraña siempre un riesgo. Este puede ser remoto o más o menos previsible en función de la zona a la que vayamos a visitar o de las actividades que tengamos pensado llevar a cabo en nuestro destino. De ahí que existan tantas opciones a la hora de contratar un seguro de viaje.

Si nos fijamos en los datos que se extraen de estas vacaciones de Semana Santa vemos cómo cuatro de cada diez recurrió a un seguro de cancelación, uno de cada cuatro recurrió al suyo por pérdida de equipaje y uno de cada cinco lo hizo servir para asuntos relacionados con retrasos, overbooking y problemas a la hora de servirse de los servicios contratados.

Si tienes previsto salir de vacaciones en las próximas fechas y crees que vas a acabar necesitando un seguro, aunque solo sea para prevenir antes que curar, te damos algunas indicaciones que a buen seguro te resultarán de interés.

Qué es importante mirar antes de contratar un seguro de viaje

Cobertura en los transportes: Dado que vamos a desplazarnos y dependemos de este transporte para poder disfrutar de las vacaciones lo primero que debemos tener en cuenta es cómo cubrirnos las espaldas en este campo. De ahí que sea importante ojear si nos cubre o no un retraso en la entrega del equipaje, si nuestra cobertura se amplía del avión al transporte por tierra o ferrocarril y certificar que se adecuará al tipo de transporte que usaremos.

Coberturas médicas: Otro de los asuntos que más quebraderos de cabeza genera durante los viajes es el que tiene que ver con los seguros médicos. Y es que, más allá de las visitas a los médicos de cabecera, en el caso de necesitar recurrir a un tratamiento o a servicios odontológicos podemos llevarnos un susto. Muy especialmente si accedemos a ellos fuera de la Unión Europea.

Sobre este asunto cabe recordar que la mayoría de coberturas que ofrecen compañías de viajes o aéreas no sirven para nada en el caso de tener un asunto grave. De ahí que la recomendación sea recurrir a un seguro profesional que se haga cargo de verdad de todos los gastos que puedan surgir durante nuestra estancia lejos de casa. Si vamos a realizar actividades como esquí, buceo, montaña u otros deportes de riesgo, con más razón su cabe.

Calibrar el riesgo: Aunque es de sentido común, no está de más recordar que no cada póliza es un mundo y que esta la podemos adecuar al tiempo de nuestro viaje y a las necesidades que creamos podemos llegar a tener fuera de casa. De ahí que sea imprescindible calibrar de forma clara y real los riesgos a los que nos enfrentamos así como las consecuencias que puede tener optar por una y no por otra cobertura en función del destino y el tiempo que estemos fuera. Se trata, pues, de valorar y ponderar los riesgos reales y saber hasta dónde queremos estar cubiertos sin tener que pensar que nada nos puede arruinar el viaje.

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