Los mitos que rodean a los viajes en avión

Si queremos conocer el mundo no nos va a tocar más remedio que viajar en avión. Un medio de transporte enormemente seguro que desplaza a millones de personas todos los días y al que desde que comenzase la aviación comercial han ido aparejados una serie de mitos que toca empezar a desterrar cuanto antes.

Los mitos de viajar en avión

Si no apagas el teléfono el avión se caerá: Una cosa es que sea obligatorio apagar el terminal móvil y otra muy distinta que si no lo hacemos -o si no ponemos el teléfono en modo avión- este se caerá. La razón por la que se nos pide que lo apaguemos es por la posibilidad de que estos produzcan interferencias con los sistemas de cabina. Nada más y nada menos.

El avión va solo y no necesita de un piloto para despegar en origen y aterrizar en destino: El piloto automático es capaz de hacer maravillas y cada vez con más precisión, lo que no quita que este deba estar supervisado constantemente por el piloto. Y es que estos deben estabilizar los distintos parámetros adelantándose a posibles circunstancias que la máquina no es capaz de ver hasta que se topa con ellas.

Ningún avión sobrevuela el triángulo de las Bermudas: A pesar de que en el pasado se asociaron varias desapariciones de vuelos que sobrevolaban esta zona, la aviación comercial la sigue sobrevolando cada día sin que se produzca desaparición alguna.

En caso de accidente es mejor tener el cinturón desabrochado para salir cuanto antes: Uno de los mitos más peligrosos ya que en caso de aterrizaje forzoso no contar con este elemento de seguridad puede marcar la diferencia entre salir vivo o no. Así pues, siempre debemos portar el cinturón abrochado cuando así se nos indique desde cabina.

Un pasajero podría abrir una puerta de emergencia en pleno vuelo y estrellarlo: Pues no. No es posible. Son varios los estudios que indican que las leyes de la física impiden a un ser humano abrir la puerta de un aeroplano en pleno vuelo. Así que otro mito desterrado.

Los pilotos cuentan con un paracaídas en la cabina para salir en caso de pérdida de control: De nuevo no. Como decíamos en el punto anterior es imposible abrir ninguna compuerta en pleno vuelo por lo que no tendría sentido que ni ellos ni el resto del pasaje constase con paracaídas. Solo llevan, como el resto, salvavidas para mantenerse a flote en el caso de que tuvieran que realizar un aterrizaje de emergencia sobre el agua.

Hay asientos más seguros que otros: Hay un mito que dice que los mejores asientos son los del centro, o los del principio -que por eso está allí business- en detrimento de los del final que son menos seguros. Nada que ver. La única razón por la que las mejores clases están en la zona delantera es la posibilidad de acceder y salir del aeroplano antes que el resto. En cuanto a la zona intermedia los asientos de emergencia son más anchos porque están encima de las alas, siendo este el pasillo de evacuación en caso de aterrizaje forzoso.

Consejos para disfrutar de un vuelo largo de la mejor forma posible

No es lo mismo tomar el puente aéreo para ir de Madrid a Barcelona, o viceversa, que subirse a una aeronave para emprender un vuelo a Nueva Zelanda. Tal y como sucede en los viajes en coche, si se trata de un trayecto de una hora las precauciones que debemos tomar, más allá de buscar la mayor comodidad antes de partir, sin pocas. La cosa cambia, y mucho, cuando ese trayecto nos va a tener más de ocho horas sentados.

Vamos pues a ver cuáles son los mejores consejos que se les pueden dar a aquellos viajeros que estén a las puertas de embarcarse en un vuelo largo de esos que le tendrán más de cinco horas encerrado dentro de un avión. Disfrutar del vuelo sin sufrir lo más mínimo es posible. Veamos cómo.

Reservar un buen asiento. Si bien algunas compañías cobran más por elegir asiento, lo cierto es que si se tiene la posibilidad, tomar el asiento de las salidas de emergencia es el mejor. Aunque se nos pedirá que leamos las instrucciones sobre cómo abrir la puerta y hablar mínimamente inglés, son claramente los más anchos. También son más cómodos los que dan al pasillo y los que están justo inmediatamente detrás de los paneles de separación de cada sección de la nave.

La ropa que llevaremos en el avión. Uno de los mayores inconvenientes que se producen cuando viajamos en avión son los cambios de temperatura a los que nos vemos expuestos. Es por eso que, más allá de llevar ropa cómoda poniendo el acento en el calzado, es también necesario incorporar una chaquetita si vamos a viajar en verano y prendas de poner y quitar con facilidad si lo vamos a hacer en invierno. No lleves chanclas si no quieres que se te congelen los pies.

Accesorios para el descanso. Además de ropa cómoda, es también recomendable que portes contigo una mantita o chaqueta para taparte o incorporarla a la que te darán, antifaz para poder dormir sin luz y tapones para que nadie ni nada te moleste si quieres descansar durante tu viaje. Tampoco olvides tu cepillo de dientes, la pasta, el peine y el desodorante si no vas a pasar por el hotel antes de empezar a moverte por el destino.

No lleves demasiadas cosas. A pesar de lo que pudiera parecer leyendo el párrafo anterior es recomendable viajar con los justo. Si bien a veces no se puede evitar, es recomendable no ir con una maleta de mano grande, cargada y además portar una bolsa con compra de los duty free del aeropuerto. Si puedes ir con una pequeña bolsita o una maleta de mano pequeña y no muy llena lo agradecerás en las escalas y en los largos trayectos por el aeropuerto.

La comida en el avión. Si no quieres problemas durante el vuelo recuerda avisar de tus intolerancias a la tripulación y no ingerir alimentos pesados, ni picantes, ni abusar del alcohol si quieres disfrutar de un vuelo tranquilo, agradable y sin sobresaltos.