Los tipos de viajeros más frecuentes II

Seguimos repasando los tipos de viajeros más habituales con los que cualquiera de nosotros se puede indentificar o acabar topando a lo largo de sus viajes con otros tantos perfiles que a buen seguro reconoces.

Perfiles de viajeros

El casero

Ese turista que sale más bien poco y que echa de menos su casa como ningún lada del mundo. De hecho, si cuando va a un hotel la cama no es tan buena como la que tiene en casa es capaz de armar un cirio. Sin duda, uno de los más molestos.

El tiquismiquis

A veces es el anterior en otra de sus facetas molestas. Este encuentra pegas a absolutamente todo. Cuando no es la temperatura es la comida de otros sitios, cuando no el idioma, cuando no los precios y cuando no que ya echa de menos algo de su ciudad.

El rutas

Cuando sale de casa solo lo hace con su furgoneta o autocaravana. Para él es su mejor inversión y no deja de invitar a la gente a que pruebe pasar un día por ahí de fiesta con su neverita siempre llena de comida y cerveza.

El envidioso

No va a sitios en los que quiera estar sino en aquellos que más puede restregar al resto. Si tú vas a un lugar y te encanta, irá después con tal de que no le adelantes en el ranking de viajeros.

El aventurero

Aquel viajero que no pierde la oportunidad para realizar actividades de riesgo cada vez que pone pie en un sitio nuevo. Más vale que seas igual si no quieres que te cambien el viaje de arriba abajo.

El buenrollero

Uno de los más codiciados. Todo le parece bien, le encanta la gente, le gusta lo que come, lo que ve… una delicia de acompañante.

El despistado

Da igual donde vaya. No se acuerda ni dónde está ni de lo que ve. Mejor no lo utilices como copiloto o le digas que te informe de cómo llegar en metro a otra parada.

El rompecorazones

Cada vez que planea un viaje piensa en poner la banderita en su particular mapa mundi del ligoteo. Todo un peligro si sales con él de fiesta cuando viajas. Especialmente si compartes habitación con él.

El guía turístico

Meses antes de viajar ya sabe más cosas de su destino que la mayoría de locales. Un incordio para los taxistas.

El fotógrafo

Adicto a la inmortalización solo conoce las ciudades por lo que ve a través del objetivo. En cualquier lado ve una foto.

El monoviajero

Viaja todos los años, pero al mismo destino. Lleva siete años seguidos sin faltar a su ciudad o país favorito.

Ha estado siete veces en República Dominicana, pero… ¡¡¡sorpresa!!! El próximo año va a Santo Domingo, a seguir un curso de merengue y bachata.

El grupero

Si no van los amigos ni se plantea coger un avión. Lo suyo es pasarlo en grande con los colegas y si no viajar es un aburrimiento.

El solitario

La némisis del anterior. Le encanta ir solo, improvisar, conocer gente de viaje y moverse con su mochila sin planificar nada.

Los tipos de viajeros más frecuentes

Aunque viajeros hay casi tantos como personas, lo cierto es que muchos de ellos se repiten. Tanto que se puede hablar de que, casi todos, podemos englobarnos en algunos de los perfiles más habituales de aventureros a los que gustan de disfrutar de sus días libres marchándose de vacaciones.

Así son los viajeros más comunes

El ahorrador

Esa gente que viaja mirando constantemente el dinero. Además de revisar cien mil sitios antes de decantarse por aquel al que le dejará sus amados euros, no dejan de repasar la aplicación del móvil para ver si le han cobrado o no o cuánto les queda en la cuenta. Uno de los peores acompañantes.

El gastador

La némesis de ahorrador. Cada vez que sale de casa es un festival y quiere dejar constancia de ello. Comilonas a lo grande, noches de despilfarro y compras compulsivas necesite o no lo que adquiere llevan su visa a temperaturas desorbitadas.

El planificador

Otro de esos plastas con los que es mejor no viajar si eres aventurero. En lugar de dejarse llevar por lo que le apetece en cada momento tiene pautadas tanto las visitas como el tiempo que tienen para cada una. Improvisar, que es lo mejor de los viajes, no entra en su cabeza. Hay que correr para verlo todo y no dejarse absolutamente nada de lo que pone en todas las guías.

El pasota

A quien tampoco conviene llevar a rastras es al contrario del planificador. Estos viajeros viajan porque alguien se lo ha dicho, empujados por su acompañante y lo mismo les da ir aquí que allá.

El juerguista

El alma de la fiesta de cada viaje en grupo. Ya durante el trayecto está planeando dónde se tiene que salir cada noche. Prefiere disfrutar del ocio de las ciudades que de los highlights. Los museos son para muermos y la vida son dos días. Así lo entiende él.

El deportista

No importa donde vaya. Necesita que los hoteles tengan gimnasio o, en su defecto, un parque cerca en el que salir a correr a las seis de la mañana antes de empezar a ver cosas.

El tecnológico

Cualquier aparatito que puede llegar a servir de algo de utilidad durante un viaje lo lleva. Es por eso que en cada excursión va cargado como una mula con sus cargadores, objetivos y todo lo que pueda mantenerlo conectado.

El minimalista

Vaya donde vaya y sea lo largo que sea el viaje va con equipaje de mano. Si hace falta compra ropa barata o tira de lavandería. Cualquier cosa menos esperar a que arranque la cinta de equipajes. “A mí no me perderán la maleta” es su frase preferida.

El novato

Este viajero primerizo puede llegar a ser cargante por su entusiasmo. Además, también te puede meter en algún que otro problema como consecuencia de su falta de conocimiento sobre cómo comportarse en contextos distintos a los que él maneja.

El hablador

Uno de los más cansinos. Lo suyo es dar la turra comentando todo sobre el viaje, lo que ya han visto, lo que van a ver o lo que vio en otro viaje pasado. Si quieres disfrutar de un viaje tranquilo aléjate de ellos.